jueves, 18 de abril de 2019

Autonomia y creatividad


Autonomía y creatividad


Víctor D. Corcuera Cueva

No es suficiente ser un profesional, en Turismo, para definir las políticas gubernamentales. Es necesario, también, tener la suficiente autonomía y libertad de construir, a largo plazo, una visión -con metas y objetivos- sostenible. Es una lástima que la Región La Libertad siga adaptándose a las decisiones digitadas desde Lima. La realidad nos demuestra que, por alguna razón, se ha avanzado muy poco. Aparentemente, la infraestructura turística es uno de los principales obstáculos. Sin embargo, la realidad histórica nos ha demostrado que son los funcionarios, la principal barrera.

Nuestra Región necesita de gestores con total libertad, inteligencia y creatividad para construir un destino único y excepcional. Un destino donde no haya la necesidad de compararlo con otros atractivos de orden nacional o internacional; es tiempo de purgarse del mal hábito de ser el «MachuPicchu del norte», sino todo lo contrario, que nuestra Región se convierta en una inspiración para otras realidades. ¿Los funcionarios actuales tendrán la capacidad de hacerlo?

En el plano local, el Sub Gerente de Turismo, recientemente, convocó a los actores del Sector para conocer de cerca la problemática. La informalidad en la prestación de servicios, fue el principal problema expuesto. Confiamos en que la Gestión Municipal vaya más allá de las retretas de Marinera, y empiece a crear las condiciones para que -al menos- el Centro Histórico Monumental, sea apacible y transitable- para peatones y vehículos.

Por otro lado, nos preguntamos cuando se hará cumplir las normas que rigen al Patrimonio inmueble -histórico y arquitectónico-. No podemos seguir permitiendo que nuestra ciudad lleve los colores de marcas de empresas telefónicas y financieras; en vez de los colores normados por el MINCUL.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria de Trujillo.
Martes, 16 de abril de 2019

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miércoles, 17 de abril de 2019

Llaqtas, en total abandono


Llaqtas, en total abandono





Víctor D. Corcuera Cueva
El abandono del patrimonio arqueológico, es una realidad que nadie puede negar. La indiferencia, entre otras cosas, otorga luz verde para el saqueo de los bienes arqueológicos. Un caso emblemático, en el valle de Moche, es la Quebrada SantoDomingo. Valiosos testimonios que datan de más de 10 mil años, fueron devastados –irreversiblemente- frente a la mirada indolente de los funcionarios del Ministerio de Cultura.

De modo similar, una grave situación pasa con las estructuras arquitectónicas que se abandonan después de haber sido intervenidas, las cuales quedan expuestas, acelerando su envejecimiento. Un notorio ejemplo es la llaqta de Chan Chan, donde las lluvias del Niño Costero (2017) afectaron, gravemente, las áreas intervenidas en los últimos 10 años.  Lo mismo sucede con la zona monumental de la llaqta de Marcahuamachuco. La semana pasada se informó el daño estructural en su zona nuclear. Las causas, sean por origen climático o –difícilmente creíbles- por actos vandálicos, ponen en evidencia su abandono.

Si ambas llaqtas -una al borde del mar, y la otra en las alturas de los Andes Liberteños-, han sobrevivido al tiempo por más de mil años; nos preguntamos, entonces, si las intervenciones, en ambos monumentos, son sostenibles.

Los resultados, en conservación y restauración, de los sitios mencionados, demuestran una indiscutible ausencia de gestión y manejo a largo plazo. Por consiguiente y considerando las afectaciones a los yacimientos, las comunidades, con justa razón, se preguntan ¿Quién se favorece con el jugoso presupuesto otorgado para ambas Unidades Ejecutoras?
En tal sentido y frente a los resultados, nada prometedores, el Gobierno debería considerar el inmediato cambio de las direcciones de estas Unidades Ejecutoras y ser más estricto con los resultados esperados.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria de Trujillo.
Martes 9 de abril de 2019

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martes, 2 de abril de 2019

El Museo de arqueología


El Museo de arqueología



Víctor D. Corcuera Cueva

Hace 80 años, un 1 de abril de 1939, se fundó el Museo de Arqueología, Antropología e Historia de la Universidad Nacional de Trujillo, conocido por los trujillanos como el Museo de arqueología. Los Liberteños hemos sido testigos de cómo esta institución ha sobrevivido al tiempo. A pesar del esfuerzo, dedicación y entrega total, por parte de sus actuales gestores, existen problemas tan antiguos que ponen en evidencia un claro desinterés, por parte del Estado, para modernizarlo.

En el presente, el arqueólogo Enrique Vergara Montero es quien lidera el equipo de especialistas que revitalizan esta institución. Su gestión ha permitido, entre otras cosas, la publicación de la Revista del Museo y, además, enriquecer la biblioteca, la cual es considerada como la mejor biblioteca de arqueología del Norte peruano.

No obstante, lo expresado, el desinterés por parte del Estado, se refleja en la infraestructura e implementación de los ambientes en uso social público. La realidad nos demuestra que el espacio ocupado por las salas de exposición, permanentes y temporales, frente a una demanda en crecimiento de visitas de estudiantes y turistas, es pequeño.  Asimismo, el ruido del tráfico vehicular traspasa los gruesos muros de adobe, afectando el pleno disfrute de la visita. Este problema, el del ruido, es más notorio en la sala de lectura de la biblioteca. La molestia auditiva, causada por los negocios de electrodomésticos ubicados en el entorno inmediato, afectan directamente a los lectores.

De otro lado, el inmueble ha sido afectado seriamente por las lluvias del Niño Costero del 2017. Ojalá que, para el centenario de su fundación, pueda superar las situaciones expuestas y seguir siendo un referente de la protección del Patrimonio. 

Articulo de opinión publicado por el diario La Industria, Trujillo.
Martes 2 de abril de 2019





martes, 26 de marzo de 2019

Cruceros en Trujillo


Cruceros en Trujillo


Víctor D. Corcuera Cueva


De acuerdo con César Peñaranda, el Turismo en Perú representa el 3.3 % del PBI y se estima que genera más de 1 millón de empleos –directos e indirectos. Siendo una actividad transversal, está afecta diferentes gremios, entre transportistas, hoteleros, guías de turismo, restauradores, entre otros.

En la Región La Libertad, a pesar de los esfuerzos del sector privado, la actividad turística no se ve reflejada directamente en el bienestar económico de los actores directos. Mientras que por un lado se gestiona, promociona y se participa en ferias nacionales e internacionales para ofertar el Destino Trujillo; por otro lado, las malas prácticas gubernamentales ponen en situaciones complicadas el desarrollo del sector.

La semana pasada se inició la temporada de arribo de cruceros a Trujillo. Los cruceros Marina y Norwegian, anclaron en el Puerto de Salaverry, y para mañana miércoles se espera la llegada de Le boreal y MS Fram. Todos éstos representan más de 3000 turistas que vienen a visitar los diferentes atractivos turísticos ubicados en la ciudad. No obstante, el impacto económico de estos cruceros, la ciudad de Trujillo en vez de facilitar el desarrollo y fluidez del desarrollo de las visitas, pone trabas en la ejecución de éstas.

Considerando que los Sitios, monumentos y atractivos a visitar están situados en áreas muy transitadas y congestionados por los trabajos de instalación de agua, desagüe, mantenimiento, etc.; los gobiernos regional y local, deben coordinar, con los operadores turísticos, para garantizar –al menos- las facilidades, viales y de seguridad, durante las horas de permanencia de los cruceros. 

Trujillo podría tener más de una razón para que sea una potencia turística en el Perú, la fórmula para lograrlo no es complicada, pero si implica un trabajo coordinado y en conjunto de todos los actores del sector. Para el bicentenario, Trujillo debería recibir, al menos, 30 cruceros anuales. En el presente a las justas arriban 15.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria.
Trujillo, 26 de marzo de 2019


martes, 19 de marzo de 2019

Capital de la improvisacion


Capital de la improvisación


Víctor D. Corcuera Cueva

La diversidad geográfica de los Andes Centrales, impuso a los diferentes grupos culturales, asentados en el actual territorio peruano, constantes retos de adaptación y renovación tecnológica para hacer frente a los embates de la naturaleza. El resultado de ese conocimiento se observa en las magníficas obras de ingeniería hidráulica y civil, red vial, centros de observación astronómica y meteorológica, ubicados en La Libertad. O sea, el dato arqueológico nos revela el manejo y gestión de cuencas, que hubo siglos atrás, para mitigar los impactos negativos durante las avenidas de aguas y huaycos.

No obstante, el conocimiento ancestral, invadir de sacos con arena, obstaculizando el libre tránsito peatonal, es la solución que las autoridades trujillanas han optado -en pleno siglo 21- frente a los eventuales huaycos que podrían bajar de las quebradas. ¿El dato arqueológico sumado a la tecnología del presente, no es acaso suficiente como para que se den mejores respuestas?

Desde el 2017 se habla de la reconstrucción con cambios. Estimamos que algo debe estar cambiando ¿Para quién o para qué? Son respuestas que con el tiempo irán saliendo a la luz. Sin embargo, el paisaje urbano actual denota, una vez más, la improvisación y el mal manejo de los recursos frente a un viejo y conocido problema. No sólo el cambio climático está remplazando las flores por arena en Trujillo, sino también las malas prácticas en gestión pública.

Esta semana se inicia la temporada de cruceros en Trujillo. Evidentemente, la postal que quedará registrada en las cámaras de los turistas, será el de una ciudad atemorizada, atrincherada. Una realidad incoherente frente a la supremacía tecnológica de los monumentos arqueológicos.

De haber sido la capital de la primavera, seremos –a dos años del bicentenario- la capital de la improvisación.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria.
Trujillo, 19 de marzo de 2019.

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martes, 12 de marzo de 2019

El Niño viejo


El Niño viejo



Víctor D. Corcuera Cueva

William Quinn y otros investigadores, cómo Santiago Antúnez de Mayolo, han revisado documentos históricos con respecto a la cronología –desde el periodo colonial- del Fenómeno El Niño (FEN) en el territorio peruano. Sus resultados indican que, hasta el año 1987, han sido cerca de 80 eventos, tipificados entre moderado, intenso y muy intenso. De otro lado, el dato arqueológico evidencia que la presencia del FEN se remonta a los 10 mil años. Durante una larga línea de tiempo, o sea desde el Paijanense hasta el periodo Chimú, tuvieron que adaptarse y co-existir con los impactos negativos y positivos del FEN.

Los huaycos, hasta el momento, no han afectado a Chan Chan. Evidentemente, los arquitectos y paisajistas Chimú, planificaron estratégicamente su ubicación y edificación. Sin embargo, tuvieron que dotarla de elementos constructivos para evitar daños materiales -como lo sucedido en las Huacas de Moche-. Eso explica la existencia del muro que une los cerros Cabras y Campana. Aquel muro sirvió, entre otras cosas, para evitar que las avenidas de agua ingresen, por el lado norte, al área nuclear de Chan Chan.

Este domingo 17, se cumple dos años del primer huayco, proveniente de la quebrada San Idelfonso, que bajo por su cauce natural hasta el océano pacifico. A su paso dejó daños materiales que, hasta el presente, no se ha logrado reconstruir.

Si nuestros ancestros lograron prever soluciones para afrontar el FEN (moderados e intensos) ¿Por qué en el presente, con la acumulación de experiencias y conocimiento, no podemos hacerlo? Es tiempo qué los que toman decisiones aprendan de las experiencias del pasado, de aquella gente que estuvo más de 10 mil años en este territorio y logró, en su medida, dar soluciones.

Aún estamos a tiempo.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria.
Trujillo, 12 de marzo de 2019

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martes, 5 de marzo de 2019

Capacidad de carga


Capacidad de carga


Víctor D. Corcuera Cueva

La literatura especializada, indica que la capacidad de carga [turística] es el número máximo de personas que hace un uso determinado en un espacio sin causar impactos negativos al monumento o ambiente, así como también a la experiencia del visitante. Asimismo, estos permiten medir los impactos a las estructuras sociales, económicas, culturales y ambientales de los destinos turísticos. Evidentemente que existen metodologías para determinar la capacidad de carga.

No obstante, la existencia de metodologías, no entendemos en base a qué, algunos monumentos y sitios arqueológicos de La Libertad -que están en uso turístico-  han determinado poner un límite de personas (20) que pueden ingresar, acompañados, o no, con un Guía de Turismo. La pregunta que nos hacemos los usuarios es ¿Cuál es el documento o estudio técnico que ha argumenta tal delimitación? ¿Por qué 10, 15, 30, o 40 no podría ser el tope? Determinar, arbitrariamente, un tope de visitantes, sin los estudios correspondientes, conlleva a un impacto negativo en el sector.

De otro lado, es una realidad el déficit de guías de turismo en idiomas extranjeros (alemán, francés e inglés), lo cual, sumado al límite de visitantes por guía, pone en aprietos a los operadores de viaje frente al creciente arribo de cruceros, perdiendo oportunidades, con impactos económicos negativos en cadena.

En tal contexto, las instituciones que tienen en su administración los atractivos turísticos podrían invertir y comenzar a realizar tales estudios. Anualmente, de las universidades trujillanas, egresan profesionales en turismo con la capacidad optima de aportar y poner en práctica su capacidad profesional. Si se pretenden la excelencia como destino turístico, es momento de trabajar en cada detalle. Los resultados, a mediano plazo, son mensurables.

Artículo de opinión publicado por el diario La Industria – Trujillo.
Martes 5 de marzo de 2019

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MORTEM