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miércoles, 21 de agosto de 2019

Museos y realidad aumentada


Museos y realidad aumentada



Víctor D. Corcuera Cueva


Los museos del Perú están cambiando y mejorando sus espacios, algunos más democráticos e inclusivos que otros. Las nuevas gestiones están apuntando por la Interpretación del Patrimonio para sensibilizar a los visitantes y, en cierto modo, forjando identidades. Estos objetivos se están logrando, en parte, gracias al uso de tecnologías de la información y comunicación en el entorno museístico.

Sin embargo, una realidad generalizada es la ausencia del uso de la Realidad Aumentada en museos y Centros de Interpretación. La Realidad Aumentada (RA) es aquella que permite al usuario ver e interactuar en un espacio y en tiempo real, combinando la realidad virtual con el mundo real y con registro en 3D. O sea, una experiencia sensorial sin límites.
En los museos especializados, cómo el de Historia Natural de Burdeos, o el de Lascaux IV; la RA permite una mejor accesibilidad y difusión gracias al uso de guías personalizadas. Al final de la visita son los niños que desean continuar sumergidos en el extraordinario mundo de la Ciencia.

Nos queda imaginar, por ahora, lo valioso que sería que los Museos de La Libertad cuenten con estas tecnologías. Imagínense interactuar, con RA, en un taller lítico donde el Hombre de Paiján tallaba sus puntas y otros artefactos; ser espectador de la edificación de las Huacas de Moche; o aún mejor, ver la totalidad de los geoglifos de la Quebrada Santo Domingo y la biodiversidad de la Loma Ochiputur durante el Fenómeno del Niño.

Sin duda, la Realidad Aumentada permitiría acercar los Museos a la población, generando en ellos una mejor autoestima. Es tiempo que el Estado innove los entornos museísticos, se generaría una palanca de desarrollo social y ampliación de la oferta turística regional.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria de Trujillo
Martes, 20 de agosto de 2019

Artículo en versión PDF: pulse aquí



miércoles, 19 de junio de 2019

La Loma Ochiputur


La Loma Ochiputur



Víctor D. Corcuera Cueva

La Loma Ochiputur está ubicada en el flanco Oeste del cerro Ochiputur, en el distrito de Salaverry, interfluvio de los valles Moche y Virú. Visto desde la Panamericana, durante el atardecer, su apariencia cromática hace contraste con los monocultivos ubicados en la parte baja de la Loma, la Pampa de Salaverry.

Lamentablemente, desde hace algunos años, los nuevos propietarios de esta Pampa han cercado toda la parte baja, impidiendo el acceso a la Loma. Situación que se agrava puesto que, frente al abandono del Estado, en la actualidad es usada como circuito privado de motocross y cuatrimotos, quienes a su paso afectan seriamente los vestigios arqueológicos y los ecosistemas allí existentes.

Hace 14 mil años, esta zona era utilizada como área de subsistencia por los grupos de nómades Paijanenses. La abundante vegetación, fuentes de agua, canteras de piedra y mamíferos menores, fueron las condiciones para que los primeros pobladores de la Costa Norte la ocuparan. El dato arqueológico indica que fue usada como área de tránsito entre el litoral y la parte media del valle de Moche, y como ruta estratégica de acceso al valle de Virú.

En tal contexto y frente a las evidencias, las posibilidades de intervención científica se justifican. Su investigación daría luces de la llegada de los primeros pobladores al valle de Moche, así como también conocer los procesos de desertificación, migración y asentamiento en los primeros milenios de nuestra historia regional.

La Loma Ochiputur es una joya natural, es tiempo de devolverla a la población.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria de Trujillo.
Martes 18 de junio de 2019

Artículo en PDF: pulse aquí



martes, 30 de abril de 2019

Chavimochic y los ecosistemas fragiles


Chavimochic y los ecosistemas frágiles


Víctor D. Corcuera Cueva


El Perú es el segundo país más megadiverso del planeta, concentra el 70% de la biodiversidad global. Asimismo, cuenta con más de 120 especies endémicas de aves, la más alta –y envidiable- del mundo. Estas condiciones sitúan a nuestro territorio como un potencial destino para los birdwatchers (pajareros); en efecto, en algunas regiones, ya se operan viajes especializados para el aviturismo. Sin embargo, a causa de la destrucción sistemática de las áreas naturales, La Libertad está lejos de posicionarse en este nicho de mercado.

Las Lomas Costeras, desiertos y Humedales, entre otros, han sido transformados para ampliar la frontera agrícola, promovida por el Proyecto Especial Chavimochic (PECH). O sea, el Estado ha permitido que se minimicen estos ecosistemas frágiles; desestimando que éstos son espacios de refugio, nidificación y alimentación para las aves -residentes y migratorias-.

En tal contexto y considerando que el agua, utilizada por el PECH, se origina en los nevados de la cordillera Blanca -y que éstos tienen fecha de caducidad-; nos preguntamos si el PECH es un proyecto ambientalmente sostenible.

Para saberlo, basta salir y explorar más allá del entorno inmediato y la burbuja económica. Desde la cima del cerro Ochiputur, la respuesta salta a la vista. Un manto homogéneo de color verde, ocupa el espacio donde antes había Lomas costeras. Los monocultivos no sólo han allanado las dunas, sino también han exterminado los hábitats de aves. La agro exportación, con la etiqueta de “desarrollo”, terminará por despojarnos de uno de los componentes más valiosos de nuestra identidad, el Paisaje. Y con esto, diferentes oportunidades de emprendimientos, cómo el aviturismo, por ejemplo.

Artículo de opinión publicado en el diario La Industria de Trujillo.
Trujillo, 30 de abril de 2019

Edición en PDF:  pulse aquí 





miércoles, 2 de enero de 2019

LOS OTROS PAISAJES


LOS OTROS PAISAJES



Víctor D. Corcuera Cueva
La activación de las quebradas de la Provincia de Trujillo durante el “Niño Costero”, a inicios del 2017, dejó entrever las posibilidades de aprovechamiento científico y turístico de los ecosistemas frágiles inherentes a las condiciones generadas por las precipitaciones pluviales.

La Provincia de Trujillo cuenta con formas topográficas caracterizadas por cerros, colinas, playas, tablazos, pampas y arenales. Hace unos 145 millones de años, se formó el “Volcánico de Calipuy”, el cual está compuesto por rocas de origen magmático de colores gris y rojizo. Las lutitas arenosas rojo violáceas y las lutitas marrones, son características de esta formación. Esta formación se ve representada por diversos cerros, siendo el Ochiputur, Santo Domingo, Galindo, Cabras y Campana, los más representativos. Esta diversidad geográfica dota a la Provincia de Trujillo de diferentes valores: estético, económico, educativo y turístico.  Si a la propuesta de creación de Geoparques (Corcuera, 2016) se complementase una política cultural, educativa y de difusión de sus valores paisajísticos, la oferta turística se diversificaría y generaría, por consecuencia, sentimientos de valoración positiva del poblador local hacía su entorno geográfico inmediato. 

En tal sentido, con un poco de creatividad, las áreas que a simple vista son desérticas y sin interés, adquirían importancia para su puesta en uso social a través de la Educación y el Turismo, reforzando la identidad del poblador Yunga hacia su entorno ambiental y convirtiéndose en un atractivo por el visitante.

Trujillo, 01 de enero de 2019


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MORTEM